
Desde las primeras horas del domingo 3 de mayo, el eco de la fe se mezcló con el sonido de las trompetas en Guanajuato capital. Cientos de trabajadores de la construcción participaron en la tradicional celebración del Día de la Santa Cruz, una jornada que inició a las 7:00 de la mañana con una peregrinación desde el Jardín del Cantador hacia la Basílica Colegiata de Nuestra Señora de Guanajuato, punto central de esta conmemoración profundamente arraigada.
Al llegar a la Plaza de la Paz, a las afueras del templo, se celebró una misa de acción de gracias. Ahí, entre cascos, herramientas y familias completas, los albañiles elevaron oraciones no solo por el trabajo, sino por la vida misma, durante la celebracion liturgica se exaltó la identidad del albañil como pilar fundamental de la sociedad. El Padre Víctor Manuel González, rector y párroco de la Basílica, exhortó a los presentes a trascender la construcción material para enfocarse en la espiritual.
“Ustedes también son piedras vivas que van entrando en la edificación del templo… cuando no somos piedras vivas, echamos a perder lo que construimos”, señaló el clérigo, haciendo un llamado a la honestidad y a ser ciudadanos responsables que edifiquen su comunidad con valores y servicio al prójimo.
Para los trabajadores, la festividad es un resguardo ante los peligros físicos de su labor. La devoción se manifiesta en ritos cotidianos de protección y gratitud. Samuel Cruz Palacios, un veterano del oficio con más de 60 años de experiencia en la albañilería y la minería, compartió su fe profunda al preparar los materiales.
“Yo tengo una costumbre que hago en nombre del Padre y del Hijo, del Espíritu Santo a la mezcla para que los trabajos salgan fuertes, salga bien las obras”.
La tradición dicta que, tras ser bendecidas en misa, las cruces adornadas se colocan en lo más alto de las edificaciones. Este símbolo no solo representa el fin de una etapa constructiva, sino una petición de seguridad.
Sin embargo, el oficio no solo se cimienta en la tradición, sino en el sudor bajo el inclemente sol de Guanajuato y en el orgullo de quien levanta hogares desde el polvo. Entre el ruido de la obra y el riesgo constante, surge la voz de quien ve en cada muro la realización de un anhelo. Otro de los maestros de la construcción Tomas Martínez el cuino, destacó que su labor trasciende el ladrillo.
“Nosotros construimos sueños, el sueño de cada persona que quiere construir su vivienda… La cruz bendice la obra y bendice todos los trabajadores. Por eso ustedes la ven en lo más alto de la construcción”, puntualizó, recordando que su labor diaria consiste en “construir sueños” para las familias guanajuatenses.
Finalmente, la celebración subrayó la importancia de la herencia laboral y el compromiso de las nuevas generaciones para mantener vivo un oficio que sostiene el crecimiento de la ciudad. Entre flores, fe y concreto, los albañiles reafirmaron que su labor, guiada por la Santa Cruz, es el cimiento espiritual y social de Guanajuato.






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