Viaje a la FITUR exhibe nueva fractura interna en Morena Guanajuato

La polémica por la asistencia de funcionarios y legisladores de Morena a la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en España, no solo abrió el debate sobre la austeridad y la rendición de cuentas, sino que volvió a exponer la fractura interna que atraviesa el partido en Guanajuato. Esta vez, el choque fue directo entre el secretario general del Comité Estatal, Jesús Ramírez Garibay, y el diputado local David Martínez.

Mientras Ramírez Garibay exigió que los militantes y servidores públicos que acudieron al evento presenten informes y enfrenten posibles sanciones con descuentos por las ausencias laborales, el legislador respondió que dichas exigencias no solo carecen de sustento estatutario, sino que reflejan un intento de intervención indebida en la vida interna del Grupo Parlamentario.

“El estatuto de Morena es muy claro. Las funciones del secretario general son llevar las actas, revisar los acuerdos y emitir convocatorias. No es su función exigir informes ni sancionar. Me parece que está excediendo las atribuciones que le marca el estatuto”, sentenció David Martínez.

El diputado acusó que las declaraciones del secretario general se realizaron a título personal y sin conocimiento de los acuerdos internos, lo que, a su juicio, evidencia un desconocimiento del funcionamiento del grupo legislativo y alimenta una narrativa de confrontación innecesaria.

“No le toca estar hablando de este tipo de asuntos cuando desconoce los acuerdos del Grupo Parlamentario. No sé si se puso nervioso, pero no procede lo que el compañero Garibay está declarando”, añadió.

Más allá del debate sobre quién debe pedir cuentas, el intercambio público deja ver una disputa por el control político y discursivo dentro de Morena en el estado, donde las diferencias ya no se procesan de manera interna, sino que se ventilan en medios, debilitando el mensaje de unidad que la dirigencia suele sostener.

El propio Martínez reconoció las contradicciones internas, aunque intentó matizarlas como parte de la dinámica de un “partido vivo”. Sin embargo, los constantes desencuentros entre dirigentes y legisladores confirman que Morena Guanajuato enfrenta una lucha interna persistente, marcada por señalamientos cruzados, lecturas estatutarias a conveniencia y una pugna abierta entre militantes.

En este contexto, el debate por la FITUR terminó por convertirse en un nuevo episodio de desgaste interno, donde la discusión sobre austeridad quedó relegada frente a un conflicto político que sigue profundizando la división dentro del partido en la entidad.