localizan tres cuerpos más en fosa clandestina de Silao
Por segunda ocasión en menos de un mes, un predio ubicado en la comunidad San Diego el Grande, sobre la carretera Silao–Trejo, volvió a revelar la dimensión de la tragedia de la desaparición en Guanajuato. La Fiscalía General del Estado confirmó este viernes el hallazgo de tres cuerpos humanos dos hombres y una mujer en una fosa clandestina, elevando a seis el número de víctimas localizadas en ese punto.
El nuevo hallazgo se registró la tarde del 18 de diciembre, en un sitio que ya había sido intervenido el pasado 25 de noviembre, cuando fueron encontrados los primeros tres cuerpos. Pese a ello, fueron nuevamente los colectivos de madres buscadoras, en coordinación con la Comisión Estatal de Búsqueda, quienes regresaron al inmueble tras recibir reportes anónimos y reactivaron las labores de rastreo.
Con picos, palas y varillas, las familias no descansaron en su intento por encontrar respuestas. Su persistencia volvió a dar resultados y dejó en evidencia que, aun después de una intervención oficial, la búsqueda ciudadana sigue siendo clave para localizar a personas desaparecidas.
La Fiscalía informó que los restos se encuentran en análisis pericial para determinar causas de muerte e identidad, mientras que el predio, ubicado en el kilómetro 5 de la carretera estatal Silao–Trejo, permanece asegurado y bajo resguardo de autoridades estatales y federales. No se descarta que las labores se amplíen en la zona.
En entrevista, el fiscal Gerardo Vázquez Alatriste reconoció de manera directa el papel fundamental de las madres buscadoras en este nuevo hallazgo:
“Este evento se ha dado por virtud a la incansable lucha de las madres buscadoras. Es una segunda intervención en el inmueble y hemos encontrado tres cuerpos humanos. Creemos que podemos tener éxito en encontrar a una persona que ha sido arduamente buscada por una madre buscadora; eso es lo que nos alienta”.
El fiscal subrayó que aún hay “mucho trabajo por hacer”, pero admitió que estos resultados son consecuencia de la insistencia, la comunicación y la presión constante de las familias que se niegan a dejar de buscar a sus desaparecidos.
El caso vuelve a exhibir una realidad dolorosa: en Guanajuato, la búsqueda de personas continúa avanzando, en gran medida, gracias al esfuerzo de quienes, desde el amor y la ausencia, se han convertido en rastreadoras de verdad y justicia.




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