La Plaza de Toros Santa Fe, ubicada frente al Auditorio Estatal en Guanajuato capital, Inaugurada en 1979, esta construcción que alguna vez albergó a cientos de aficionados taurinos hoy luce despintada, llena de grafitis y con daños visibles que la mantienen en ruinas.
Este recinto tuvo su época de gloria, pero también su abrupta decadencia, luego de que la estructura comenzara a hundirse y agrietarse apenas unos años después de su apertura al estar edificado sobre una falla geológica. Desde entonces, la estructura muestra signos de inclinación en sus escaleras, puertas oxidadas y muros vulnerables que han sido tomados por grafiteros. Aunque por dentro se mantiene prácticamente intacta, la plaza está vacía, sin taquillas ni rastro de sus antiguos espectáculos.
Intentos fallidos por rescatarla
Propiedad del empresario Alberto Bailléres quien fue el cuarto hombre más rico de México y falleció en 2022, la plaza ha sido objeto de varias propuestas de reactivación. En 2017, el magnate planteó demolerla para construir un centro comercial, pero la idea nunca se concretó.
Dos años más tarde, en 2019, el entonces alcalde Alejandro Navarro solicitó a los Colegios de Ingenieros Civiles y Estructuristas evaluar la posibilidad de rehabilitarla. Aunque el inmueble no presentaba daños catastróficos, el proyecto tampoco fue viable y no se avanzó en ninguna alternativa.
Hoy, más de cuatro décadas después de su inauguración, la Plaza Santa Fe sigue convertida en una ruina moderna: monumental como el coliseo romano, pero sin turistas, sin actividades y sin planes claros para su futuro.
Un mural monumental que se perdió con el tiempo
En 2014, durante la edición 42 del Festival Internacional Cervantino, la Plaza Santa Fe vivió uno de sus momentos más propositivos: sus muros se transformaron en un gigantesco lienzo artístico. Un mural de 650 metros cuadrados, creado por 21 artistas de Monterrey y Guanajuato, rindió homenaje a Cervantes y al tema del festival: las fronteras.
La obra presentó una imponente figura del Quijote y otros elementos simbólicos, como un hombre semidesnudo atrapado, representando los límites y barreras humanas. Esta intervención convirtió temporalmente a la plaza en un punto de encuentro entre el arte urbano y la identidad cultural del Cervantino.
Sin embargo, el paso de los años deterioró por completo la pieza. Hoy los murales están despintados, fragmentados y cubiertos parcialmente por grafitis, perdiéndose uno de los proyectos artísticos que ha albergado el inmueble.
Una oportunidad para resignificar la plaza
La condición actual de la Plaza de Toros Santa Fe abre un debate necesario: ¿debe recuperarse como espacio cultural, como mural colectivo o como proyecto urbano? La restauración o reinterpretación de los murales podría ser un primer paso para dignificar su fachada y devolverle relevancia visual a esta zona de la capital.
En un momento donde el arte urbano y las intervenciones comunitarias cobran fuerza, la Plaza Santa Fe podría convertirse nuevamente en un lienzo monumental, un espacio para artistas locales y un punto de referencia para quienes transitan la ciudad.
Por ahora, la plaza sigue igual: sola, deteriorada y a la espera de una decisión definitiva sobre su futuro.






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