
Menos homicidios, más robos: así cierra la seguridad en Guanajuato.
Ya casi termina el año y la seguridad en Guanajuato deja un mensaje claro, aunque contradictorio: En el mes noviembre de 2025, la violencia más grave se fue a la baja, pero los delitos que más se sienten en el día a día de la gente siguen creciendo.
A nivel estatal, noviembre rompió la calma de meses anteriores. Se registraron 159 víctimas de homicidio doloso, un 10 por ciento más que en octubre. También aumentaron las carpetas de investigación. El dato preocupa, pero no cuenta toda la historia.
Cuando se observa el acumulado del año, el panorama cambia. De enero a noviembre, Guanajuato suma 2 mil 388 víctimas de homicidio, una cifra menor a la del año pasado y muy por debajo de los niveles que se vivieron en 2022. En otras palabras: el estado cierra 2025 con menos homicidios, aunque con altibajos mensuales que siguen encendiendo alertas.
En Guanajuato capital, los números cuentan una historia distinta. Aquí, el homicidio doloso disminuyó casi 20 por ciento en noviembre y, en lo que va del año, la reducción alcanza el 25 por ciento. Incluso los casos con arma de fuego se mantuvieron sin cambios. Es un dato positivo y poco común.
Pero la tranquilidad no es completa.
Mientras bajan los homicidios, suben los delitos que afectan directamente a las familias. El narcomenudeo creció casi 50 por ciento en el acumulado anual, resgitrando 36 casos tan solo en noviembre. Los robos de vehículos aumentaron de forma marcada, tanto con violencia como sin ella, y el robo a casa habitación volvió a repuntar en noviembre. Son delitos que no siempre hacen titulares nacionales, pero que se sienten todos los días.
Hay cifras que pesan todavía más. La violación creció casi 10% al registrar 8 casos, y la violencia familiar con 97 casos, lo que obliga a mirar la seguridad más allá de los homicidios y preguntarse qué está fallando en la protección de las mujeres.
En términos generales, la incidencia total de delitos en la capital bajó en noviembre, pero el acumulado del año ya muestra un ligero incremento frente a 2024. Es decir, se logró contener lo más grave, pero no lo más frecuente.
La seguridad en la ciudad hoy se parece a una balanza: el plato de los homicidios pesa menos, pero el de los robos, el narcomenudeo y la violencia de género sigue cargado. El cierre de 2025 deja un avance importante, sí, pero también una advertencia clara: no basta con que haya menos muertes si la inseguridad sigue entrando por la puerta de las casas.





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