Violencia alcanza a la administración pública y Fiscalía admite preocupación por omisiones.
El director de la Junta de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Irapuato (JAPAMI), Roberto Castañeda Tejada, fue asesinado la mañana de este jueves en un ataque directo cometido en una de las zonas más transitadas de la ciudad, evidenciando, una vez más, la vulnerabilidad incluso de funcionarios públicos en Guanajuato.
El crimen ocurrió poco después de las 8:00 de la mañana sobre el bulevar Gustavo Díaz Ordaz, a la altura de la Central de Autobuses, un corredor de alta afluencia vehicular y peatonal. De acuerdo con los primeros reportes, Castañeda circulaba en una camioneta Volkswagen blanca cuando, al detenerse en un semáforo, fue alcanzado por sujetos a bordo de una motocicleta. Uno de los agresores disparó en al menos cuatro ocasiones antes de huir del lugar.
Paramédicos confirmaron que el funcionario ya no contaba con signos vitales, mientras la escena ubicada frente a comercios y a escasos metros de paradas de transporte quedó acordonada por corporaciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno. El ataque, cometido a plena luz del día, generó pánico entre ciudadanos y comerciantes, el hecho quedó registrado en cámaras de videovigilancia, material que será clave para la investigación.
El Gobierno Municipal confirmó el fallecimiento y condenó el homicidio. La alcaldesa Lorena Alfaro expresó solidaridad con la familia y aseguró que el crimen no quedará impune, instruyendo coordinación con autoridades estatales para dar con los responsables.
Por su parte, la Fiscalía General del Estado inició una carpeta de investigación de oficio. El fiscal estatal, Gerardo Vázquez Alatriste, reconoció la gravedad del hecho y la falta de información concluyente en las primeras horas.
“Estamos arrancando de manera oficiosa la carpeta de investigación y estamos iniciando apenas con las primeras indagaciones. No podría adelantar mucha información en este momento, pero ya arrancamos”.
El fiscal confirmó que, de acuerdo con datos preliminares, la víctima se encontraba sola al momento del ataque. Además, advirtió sobre el contexto de violencia que se vive en la zona centro de Irapuato, donde recientes hechos han encendido alertas incluso por posibles omisiones de servidores públicos.
“Sí es preocupante ese tema, muy preocupante, que tengamos elementos del servicio público que por acción o por omisión permiten que estos resultados ocurran (…) es un tema digno de analizar en su contexto criminal”.
El asesinato de Castañeda Tejada no solo sacude a la administración municipal, sino que vuelve a poner sobre la mesa la creciente inseguridad en zonas céntricas y altamente vigiladas. La ejecución, en un punto estratégico de movilidad y bajo la mirada de cámaras y ciudadanos, expone un escenario donde la violencia no distingue cargos ni horarios, y donde la capacidad de respuesta institucional vuelve a estar bajo escrutinio.






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