Cuando portar placa es sentencia de muerte

Cuando portar placa es sentencia de muerte: 336 policías asesinados en México en 2025, la estadística que exhibe una seguridad sin blindaje.

¿Quién cuida a quienes nos cuidan? México suma 336 policías asesinados y Guanajuato está en el top 3.
El asesinato de policías en México continúa marcando el pulso de la violencia que atraviesa al país. En lo que va de 2025, al menos 336 elementos de seguridad han sido asesinados, lo que equivale a un policía muerto cada día, cifra que además representa un incremento del 8 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2024, de acuerdo con registros de la organización Causa en Común.

En este escenario, Guanajuato ocupa el tercer lugar nacional con 36 policías asesinados, sólo por debajo de Sinaloa, que encabeza la lista con 46 casos, y Guerrero, con 37. El dato no es menor: confirma que la violencia contra quienes deberían garantizar la seguridad pública se mantiene como una constante, incluso en entidades donde se presume una fuerte presencia policial y operativos permanentes.

El caso más reciente en Guanajuato ocurrió en noviembre pasado, en el municipio de Yuriria, donde fue asesinado Gustavo Niño Juárez, Agente de Investigación Criminal adscrito a la Fiscalía General del Estado. De acuerdo con información oficial, el agente fue interceptado por sujetos armados que viajaban a bordo de una motocicleta cuando circulaba por la calle San Pablo, esquina con Lago de Chapala. En el lugar, los agresores abrieron fuego de manera directa, provocándole heridas que le causaron la muerte de forma inmediata.

Durante el ataque, un adolescente de 14 años, completamente ajeno a la agresión, resultó lesionado tras recibir un impacto de bala en el antebrazo. El hecho evidencia no sólo el riesgo que enfrentan los agentes, sino también el daño colateral que la violencia genera en la población civil.

A nivel nacional, el último asesinato de un policía se registró el 17 de diciembre en Sinaloa, entidad que hoy lidera la estadística de homicidios contra cuerpos de seguridad. Tan sólo del 12 al 18 de diciembre de 2025, se documentaron al menos cuatro policías asesinados en los estados de Estado de México, Puebla, Sinaloa y Tabasco, uno en cada entidad.

Además, el panorama se agrava si se observa el acumulado histórico reciente: del 1 de octubre de 2024 al 18 de diciembre de 2025, se han registrado al menos 430 policías asesinados en el país. A Sinaloa, Guerrero y Guanajuato se suman Michoacán (33 casos) y Veracruz (24) entre las entidades con mayor número de víctimas.

Más allá de las cifras, la estadística abre una pregunta incómoda pero necesaria: ¿quién protege a quienes nos deben proteger? En un contexto donde los grupos criminales cuentan con armamento de alto poder, logística y capacidad de fuego superior, los policías continúan saliendo a las calles con condiciones desiguales, muchas veces sin el equipamiento, respaldo ni estrategias suficientes para enfrentar la violencia que se les impone.

El asesinato de policías no sólo debilita a las instituciones de seguridad, también erosiona la confianza ciudadana y deja al descubierto una realidad persistente: mientras se exige a los agentes brindar seguridad, el Estado sigue sin garantizar plenamente la seguridad de sus propios elementos.